
Ahora el juego ya está en la calle, y ha llegado el momento de juzgar si la espera ha valido la pena. Podríamos definir a LBP como un plataformas, pero esta definición no le haría justicia. Aunque en esencia, sea eso: un divertido plataformas cuya estética nos recuerda a un mundo de juguete, en el que controlaremos a un simpatiquísimo muñeco de trapo (cuyo aspecto podremos personalizar a nuestro gusto) mientras intentamos alcanzar el final del nivel, superando todo tipo de obstáculos y puzzles implementados con física; y si lo hacemos acompañados de hasta tres amigos (online o en la misma consola), mucho más nos divertiremos.

Pero a lo que íbamos, bien es sabida que la gran baza del título es su editor. Sin duda, uno de los más (sinó el que más) completos editores que un juego comercial ha puesto jamás a disposición de los jugadores. Todo es posible en LBP: crear formas, recortarlas, unirlas de forma fija o con pernos, cuerdas, muelles, etc, crear criaturas con autonomía, programar interruptores, ascensores, poleas, vehículos... y una vez hayas usado todo tu ingenio en la creación de un nivel, ponerlo a disposición de la comunidad publicándolo en la red del juego, para que cualquiera pueda jugarlo. De hecho, el componente de la comunidad es muy importante en este título, y está muy trabajado. Podremos ver los niveles más populares y jugarlos, valorarlos, recomendarlos o agregarlos a nuestros favoritos, y lo mismo con los creadores.
No hay que desmerecer en absoluto el derroche de creatividad y aire fresco que es Little Big Planet. Pocos juegos ofrecen tantas posibilidades y lo hacen de una forma tán simpática y accesible. Pero siendo realistas, no todo el mundo va a sacar partido de todo esto, ni mucho menos. Resulta fascinante pensar todo lo que se puede llegar a hacer con el editor, pero el tiempo que requiere confeccionar un nivel no es nada despreciable, siendo un proceso bastante laborioso. Esto no es un problema en si mismo, pero es facil intuir que la mayoría de los jugadores, en el caso más optimista, jugarán a los niveles que vienen por defecto y como mucho, trastearán un poquito con las opciones más sencillas de creación, pero poco más. El gran potencial quedará reservado a los pocos que, por su paciencia y dedicación, le saquen el verdadero partido. El resto, posiblemente jueguen al título durante un par de semanas, divirtiéndose mucho eso sí, y luego lo dejen relegado para recuperarlo cuando los amigos vengan a casa de visita. Y quizá eso no compense para el precio que se paga actualmente por un título de nueva generación... pero eso ya le toca decidirlo a cada uno.

En resumen, no cabe duda que estamos ante uno de los juegos más innovadores y con más calidad de los últimos años, pero quizá no sea el gran vendeconsolas que Sony necesita, y que esperaba tener en el juego de los sackboy. De todos modos, creo que todo jugador debería probar esta pequeña joya, y sumergirse en la magia de este pequeño planeta, al menos por una vez.




















